viernes, 27 de marzo de 2026


“Hey, Hachi, no importa cuánto o con qué frecuencia las personas se hagan daño, amar a alguien nunca será un desperdicio.”

Esa es una frase que en concreto no la dicen tal cual en la serie, pero sí es su esencia.

Para mí, esta frase es muy real no recuerdo con precisión cuándo la conocí o hace cuánto pero sé que fue desde que empecé a ver la serie Y desde el primer momento en que la oí estaba de acuerdo.

Porque para mí amar no es un desperdicio Y nunca lo será.

Por más que te hagan daño o tú le hagas daño a las personas siento que el amor es lo que nos salva de una vida vacía Y no necesariamente siempre tiene que venir de una pareja.

Puede ser amor hacia tu familia, hacia tus amigos o hacia las cosas que te gustan.

En mi caso, sería el amor que le tengo a mis gatos, a las manualidades, a mi mamá, a mis amigas, a la música, a hacer cartas, a expresar mis emociones, a Mon Laferte, a Manuel Medrano, a Cinnamoroll que por más pequeño que parezca para mí es algo muy grande, a Nana, al estudio Ghibli, a comprarme cosas lindas, a mi papá, a mi abuela, a mi hermana.

A todo eso que al final siento que me hace ser yo.

Y aunque muchas de esas cosas no te hacen daño directamente creo que todo de alguna forma tiene su lado bueno y su lado difícil.

Por ejemplo, la música. Yo amo a Mon Laferte. Amo su música y, más allá de eso, siento una conexión con ella, aunque ni siquiera sepa de mi existencia.

A veces me transmite fuerza, resiliencia pero otras veces también puede doler.

Hay momentos en los que estás sensible y sus canciones tan intensas, tan sin punto medio pueden tocar justo donde más duele Y aun así no dejo de escucharlas.

Porque incluso ese pequeño dolor ese nudo en la garganta, esas ganas de llorar también son parte de estar viva.

Llorar no es debilidad. Llorar también es vivir.

Y aunque sé que no se trata de sufrir todo el tiempo, tampoco se trata de evitar sentir.

En una relación pasa algo parecido. Las personas pueden hacerse daño, a veces mucho. Pero incluso así, yo no lo veo como un desperdicio.

Porque cuando algo termina, yo prefiero quedarme con lo bonito.

Como mi ultima relacion.

Me quedo con los momentos lindos, con las palabras aunque a veces no valgan nada pero también con las acciones: las salidas, la compañía, el apoyo, los detalles, las cartas, las canciones compartidas.

Con cosas simples, como tomarnos de la mano o mirarnos a los ojos.

Para mí, esas cosas eran y siguen siendo demasiado especiales e íntimas.

El primer beso, el primer abrazo, la primera salida, la primera cita, la primera vez todo.
Incluso momentos como conocer a su familia o compartir fechas especiales nuestro primer halloween todo.

Son recuerdos que me llevo y que para mí son demasiado valiosos.

Y no, no me arrepiento.

Ni de un solo día de esos ocho meses junto a el O incluso más, si cuento todo el tiempo antes.

No me arrepiento, así haya habido cosas buenas o malas.

Porque al final todo eso me trajo hasta aquí.

Y aunque ahora haya momentos en los que me sienta triste o nostálgica, o un jueves normal con dolor en el pecho y corazón literalmente jsjsj  entiendo que todo lo vivido dejó algo en mí me enseñó y me marcó 

Por eso para mí amar nunca será un desperdicio.

Porque incluso cuando duele incluso cuando no sale como esperabas sigue siendo algo que te transforma y que en su momento fue real.

Y al final amar es sentir 

y sentir es estar vivo.

me senti filosofica hdfjfusgh

“Hey, Hachi, no importa cuánto o con qué frecuencia las personas se hagan daño, amar a alguien nunca será un desperdicio.” Esa es una frase ...